Gestión del programa colonial español

04.08.2012 14:14
Contamos ya con los elementos necesa­rios para formarnos una idea de la ma­nera como fue cambiando el programa de expansión de España y Portugal hasta llegar al insólito reparto que acabamos de referir. Es claro que en un principio sólo se pretendía establecer una ruta comercial que facilitara la importación de productos asiáticos. También es evi­dente que se pensaba en una relación mercantil que fuese beneficiosa por igual para todos los países que en ella participaran. En Europa se sabía de la existencia de estados ricos, bien orga­nizados y poderosos en el continente asiático, por lo que no parece verosímil que desde entonces se hubiera proyec­tado alguna forma de dominación o co­loniaje.
Vimos en su oportunidad que las pri­meras experiencias portuguesas en las costas africanas dieron a la expansión europea un sentido diverso. Allí, la dé­bil organización política de los pueblos autóctonos, su cultura material poco desarrollada y sus limitados recursos defensivos favorecieron la penetración de Portugal y el establecimiento de co­lonias permanentes. La población nativa, tanto de las islas como de la parte con­tinental, fue sojuzgada y en muchos casos esclavizada. Ya no se trató sola­mente de obtener un beneficio del trá­fico de productos naturales sino de lo­grarlo también de !a explotación directa de los grupos humanos.
Un parecido proceso se operó en lo que se refiere al mundo americano. Bastó que se tuvieran los primeros con­tactos con los aborígenes para que se gestara un programa que rebasó con mucho los objetivos meramente comer­ciales que en un principio se perseguían. Ya desde 1493, Colón y sus compañeros llevaron a España la noticia de que, por lo menos en las islas que entonces vi­sitaron, no había naciones que parecie­ran capaces de resistir la eventual do­minación de los europeos. El propio al­mirante, reconociendo la debilidad mani­fiesta de los isleños, señaló que, además de obtenerse oro y especias de aquellas tierras, sería posible también extraer de ellas cuantos esclavos se quisieran. Al hacer de los naturales un objeto más de comercio procedía Colón de acuerdo con lo que era y seguiría siendo por largo tiempo práctica común en las costas africanas. Mas su propuesta de capturar nativos de las Antillas para tra­ficar con ellos en Europa no prosperó, debido tal vez a que los intereses del Estado español determinaron el estable­cimiento de otras formas de dominio so­bre las tierras descubiertas y sus mora­dores. Desde tempranos momentos, la expansión española en América tuvo el carácter de una guerra de conquista, cu­yos resultados fueron el sometimiento paulatino de los pueblos aborígenes y la imposición sobre ellos de un nuevo orden político, económico y social, así como de otras diversas formas cultura­les propias de la nación dominadora. La adopción de este nuevo programa llevó a la Corona a limitar los privile­gios que se habían otorgado original­mente a Colón.